Los retos de la regulación frente a la “sharing economy” (II): ¿Es competencia desleal?

En un post anterior argumentamos con respecto a la “sharing economy” o “economía de pares” que la regulación debe adaptarse a las nuevas tecnologías, tomando en cuenta el hecho de que éstas pueden reducir y hasta eliminar las fallas de mercado que la justificaban (la regulación) en primer lugar.

Ahora bien, ¿qué pasa con los agentes tradicionales que sí están sujetos a la regulación vigente? ¿No están acaso en una “desventaja competitiva”? Siguiendo con el ejemplo de Uber, comentado en el citado post, eso es precisamente el argumento esgrimido por muchos taxistas y autoridades de transporten en el mundo. Uber y otras empresas que proveen servicios de transporte (o de “conectar” a conductores y pasajeros) vía aplicaciones son “competencia desleal” para los taxistas, pues no cumplen las normas que ellos sí deben cumplir.

“Contra el intrusismo en el taxi”. Léase: es mi mercado, no seas entrometido. Fuente: http://www.occupy.com/article/real-costs-uber-putting-passenger-safety-and-taxi-driver-livelihoods-risk

Esa es precisamente una conducta contemplada en nuestra Ley de Represión de la Competencia Desleal, y se llama “violación de normas” (artículo 14). La conducta prohibida consiste en obtener una ventaja competitiva “significativa” derivada del incumplimiento de las normas legales, incluyendo la no obtención de licencias o autorizaciones que se requieran obligatoriamente para realizar una determinada actividad empresarial.
En atención a ello, la Secretaría Técnica de la Comisión de Represión de la Competencia Desleal del Indecopi denunció a la empresa Easy Taxi[1] la presunta comisión de actos de competencia desleal en la modalidad de violación de normas; debido a que supuestamente estaba prestando el servicio de taxi sin contar con la autorización de la Gerencia de Transporte Urbano de la Municipalidad Metropolitana de Lima[2].

¿Tiene sentido esta denuncia? ¿Por qué tendríamos que aplicar a una empresa de servicio de taxi vía aplicativos todas las regulaciones que aplicamos a los taxis si como hemos visto la información que ofrecen y sus controles previos ofrecen mayor seguridad que el control estatal?

Al final, la Comisión de Represión de la Competencia Desleal no sancionó a Easy Taxi[3] pues consideró que Easy Taxi no presta de manera directa el servicio de taxis, sino que sólo se dedica a la “colocación” de taxis. Si bien aplaudo el resultado, creo que esta es una salida meramente formal. De hecho, es el argumento que empresas como Uber han usado en otros lares, pero creo no resuelve el problema de fondo; pues las autoridades de transporte y agencias como el Indecopi podrían argumentar —y desde el punto de vista legal sería difícil discutirlo— que las normas “evadidas” por Uber sí aplican a los conductores que usan el sistema, pues ellos sí prestan directamente el servicio. Entonces, el consumidor igual se vería perjudicado por los costos que estas regulaciones innecesarias generan o se vería privado de la mayor competencia que el ingreso al mercado de estas tecnologías ha significado.

Creo que la Comisión de Represión de la Competencia Desleal debería (aunque la Ley no la autoriza expresamente, podrían buscarse otros medios) realizar una “abogacía de la competencia” para sugerir que se “nivele la cancha”, no regulando más a los nuevos servicios de transporte que surgen gracias a la economía de pares, sino desregulando a los servicios tradicionales que, si no se ponen las pilas están destinados a desaparecer.

¿Qué y los pobres taxistas? ¿Se fregaron? Más allá de que todas las nuevas tecnologías destruyen algunos puestos de trabajo y crean otros (recomiendo leer este excelente post sobre la “destrucción creativa” de Schumpeter), creo que deberían hacer dos cosas: 1) adoptar las nuevas tecnologías ellos mismos (de hecho, no todos los conductores que utilizan sistemas como Uber o “Easy Taxi” son entrantes al mercado. Muchos de ellos eran “taxistas tradicionales”); y, 2) Destacar el valor agregado que tienen como conductores de la “vieja escuela”. Los “nuevos conductores” conocen menos la ciudad. Los taxistas tradicionales tienen “más calle”, manejan mejor y muchas veces pueden darse el lujo de encontrar mejores rutas que las que el GPS (muy usado por los conductores de servicios vía aplicaciones). Miren lo que pasa, por ejemplo, cuando un conductor que usa GPS compite con un taxista londinense:

Los taxistas pueden usar ese know how en su favor (o en Londres, “The Knowledge”). A competir, caballero.

[1] También existen procedimientos contra otras cuatro empresas similares, por lo menos.
[2] La denuncia también incluye un supuesto engaño por la difusión de publicidad que daría a entender erróneamente que es la misma empresa la que presta el servicio de taxi. Tampoco se sancionó a Easy Taxi en este extremo.
[3] Ver: Resolución No. 099-2015/CD1-INDECOPI del 19 de agosto de 2015.

Acerca de Mario Zúñiga

Mario Zúñiga Palomino (Lima, Perú, 1978). Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. LLM, The George Washington University Law School. Vicepresidente de Contribuyentes por Respeto. Profesor de Análisis Económico del Derecho en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (2013-2014) y en la Pontificia Universidad Católica del Perú (2012). Estoy en Twitter como @MZunigaP.
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